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El conflicto del río Colorado demuestra que se avecina una lucha por el agua

Gillian TettCiudad de México / 11.02.2023 00:00:00

Esta semana estalló una desagradable pelea en el escenario político estadunidense. No se trata de candidatos presidenciales. En su lugar, gira en torno a algo tan mundano que a menudo se ignora: el agua.

Los siete estados que utilizan el río Colorado para abastecerse de agua —Arizona, California, Colorado, Nevada, Nuevo México, Utah y Wyoming— debían acordar un plan para reducir su consumo de agua. Esto se produce después de dos décadas de sequía de la región en mil 200 años.

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Sin embargo, el grupo incumplió el plazo debido a disputas. En particular, seis estados crearon una propuesta conjunta para el ahorro de agua, que California intenta vetar. El gobierno federal, que quiere recortes conjuntos equivalentes a un tercio del caudal promedio de los ríos, puede imponer ahora un plan de reducción de emergencia. Sin embargo, es casi seguro que California lo impugne ante los tribunales. Se vienen más peleas.

Los inversores deberían tomar nota. En los últimos años, quedó claro que la escasez de materias primas clave, como el petróleo, el litio o el maíz, perjudica a las empresas. Y como era de esperar, el interés de los inversores por el precio y el suministro de estas materias primas se disparó.

En comparación, la cuestión del agua curiosamente está desatendida. Aunque la Bolsa Mercantil de Chicago lanzó un instrumento de inversión del agua hace casi tres años.

El “estrés hídrico”, como lo denomina la ONU, también está alimentando conflictos dentro de los países, sobre todo porque muchos de ellos tienen marcos de gobernanza del agua que están obsoletos. El río Colorado es un buen ejemplo. La principal normativa sobre el uso del agua procede de un tratado creado en 1922.

La llegada de inversores financieros no es algo malo. Podría hacer que el precio del agua fuera más racional. También podría atraer más capital para invertir en innovación. Pero, como demuestran las compañías de energía de California, el financiamiento también puede tener un costo, en forma de manipulación de los precios y recortes de infraestructuras.

Según Nate Halverson, periodista de investigación, lo que podría hacer que estas cuestiones fueran doblemente polémicas es que algunos funcionarios de Estados Unidos sospechan que el país acabará teniendo que controlar la exportación de productos con gran densidad de agua para reflejar la creciente escasez. Se avecina un proteccionismo líquido.

SGS

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Meta, Alphabet y Nvidia disparan gasto en seguridad para sus CEOs: más de 45 mdd para proteger a Zuckerberg, Huang y Musk

Tabby Kinder y Tim BradshawCiudad de México. / 21.08.2025 10:17:00

Grandes grupos de tecnología, como Meta, Alphabet y Nvidia, incrementaron significativamente su gasto en seguridad personal, ya que los jefes del sector de tecnología desempeñan un papel cada vez más visible en la política estadunidense y se enfrentan a la hostilidad hacia los ejecutivos corporativos.

Los presupuestos de seguridad para los directores ejecutivos de 10 grandes compañías de tecnología que analizó el Financial Times ascendieron a más de 45 millones de dólares (mdd) en 2024. Alphabet, Amazon, Meta, Nvidia y Palantir aumentaron su presupuesto de protección en más de 10 por ciento interanual.

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Los expertos en seguridad dicen que el gasto y la preocupación por las amenazas a los jefes de las empresas de tecnología aumentaron este año luego de los ataques de alto perfil en Estados Unidos dirigidos a ejecutivos corporativos.

“Nunca había visto las amenazas ni las preocupaciones a un nivel tan grande como hoy”, dijo James Hamilton, fundador de Hamilton Security, exagente del FBI y antiguo vicepresidente de Gavin de Becker and Associates, compañía que ha prestado sus servicios de seguridad privada a Elon Musk, el jefe de Tesla, y a Jeff Bezos, el fundador de Amazon.

La gente se está obsesionando con el líder de una compañía como la representación de todo lo que está mal en el mundo”, añadió.

Un gran apoyo en línea para Luigi Mangione, acusado del disparo fatal contra el director de United Healthcare, Brian Thompson, el año pasado, generó una gran preocupación entre los líderes empresariales por nuevos ataques y obligó a las compañías a reevaluar sus protocolos de seguridad, según expertos en seguridad.

También citaron otra oleada de demanda luego del asesinato a tiros de cuatro personas en un edificio de oficinas de Nueva York en julio. El atacante fijó la mira en la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL) por una queja que tenía con la organización, según funcionarios municipales.

El primer semestre de este año fue tan ajetreado para nosotros como todo 2024”, dijo Joe LaSorsa, fundador de LaSorsa Security & Associates.

La compañía ya recibió cinco veces más consultas para evaluaciones de riesgos en los últimos meses y registró un “incremento notable” en los ataques a domicilios de ejecutivos, añadió.

Los CEOs del sector de tecnología son particularmente vulnerables debido a su fama, así como a la hostilidad pública sobre las utilidades corporativas, los despidos, el uso indebido de datos y su papel político cada vez mayor desde la campaña electoral presidencial de 2024.

El sector de tecnología registró el mayor aumento en el número de empresas que implementaron medidas de seguridad para ejecutivos, con un incremento de 73.5 por ciento en los que recibieron las prestaciones entre 2020 y 2024, según un informe de Equilar.

Meta desde hace mucho tiempo tiene la mayor factura de seguridad de las grandes compañías de tecnología. La matriz de Facebook pagó más de 27 mdd en 2024, frente a los 24 mdd del año anterior, por la seguridad personal de Mark Zuckerberg y su familia, incluso en sus residencias y mientras viajan, según informes.

Los costos de Meta son mucho más altos que los de sus competidores porque el grupo acordó brindar seguridad directamente a los miembros de la familia de Zuckerberg, y no solicitó al propio ejecutivo.

Como CEO y fundador de Facebook, Zuckerberg mantiene la mayoría de los derechos de voto, lo que le otorga mayor influencia en las decisiones del Consejo de Administración que sus pares.

Otras figuras de alto perfil, como Bezos y Musk, pagan grandes sumas por su propia seguridad, que es independiente del gasto que se informa públicamente de sus empresas.

Las remuneraciones y recompensas de acciones extremadamente altas, que se informan públicamente, también vuelven a los ejecutivos del sector de tecnología particularmente vulnerables. El auge de las acciones del sector de tecnología en los últimos años tuvo como resultado pagos multimillonarios para algunos ejecutivos.

ÉL DICE

“La gente se está obsesionando con el líder

De una compañía como la representación de todo lo que está mal en el mundo”

La fortuna personal del director ejecutivo de Palantir, Alex Karp, se disparó en casi 7 mil mdd en 2024. Karp ya recibió amenazas de muerte citando el trabajo del grupo de inteligencia de datos para el ejército israelí, y las oficinas de la compañía en Silicon Valley fueron vandalizadas durante las protestas por los contratos de Palantir con las autoridades de inmigración estadounidenses, según personas con conocimiento del asunto. Karp cuenta con un equipo de seguridad las 24 horas del día, los siete días de la semana y se le ha visto hasta con cuatro guardaespaldas al mismo tiempo. Palantir no quiso hacer comentarios.

La fortuna del CEO de Nvidia, Jensen Huang, ascendió a más de 153 mil mdd a medida que el fabricante de chips se convirtió en la primera empresa en alcanzar los 4 billones de dólares el mes pasado. Nvidia invirtió 3.5 mdd en la seguridad de Huang en 2024, frente a los 2.2 millones de 2023.

Una persona cercana a Nvidia dijo que la seguridad de Huang se ha incrementado a medida que su fama aumenta, impulsada por su destacado papel en el cabildeo ante la administración Trump sobre las exportaciones de chips de IA a China y el alza en el precio de las acciones del grupo.

Huang se convirtió en uno de los rostros del revuelo en torno al auge de la IA y es conocido por interactuar con sus fans, lo que puede aumentar su riesgo, según la fuente. Se pudo ver a fans acosándolo en el baño de la conferencia anual GTC de la compañía en California en marzo.

Mientras tanto, Musk, el hombre más rico del mundo, reforzó su seguridad personal en los últimos años debido a amenazas de muerte y acosadores.

Su perfil público aumentó aún más el año pasado luego de convertirse en el mayor donante del presidente Donald Trump y defender a activistas de derecha en Alemania y el Reino Unido en su plataforma de redes sociales X.

“De hecho, en los últimos siete meses, aproximadamente, dos maniáticos homicidas vinieron a intentar matarme”, le contó a los accionistas de Tesla el año pasado.

Musk ahora viaja con hasta 20 profesionales de seguridad, según personas con conocimiento del asunto. El año pasado, fundó su propia compañía de seguridad, Foundation Security.

Tesla informó que gastó 2.4 mdd en la seguridad de Musk en 2023 y que contrató a su empresa de seguridad. Dio a conocer solo 500 mil dólares en costos de seguridad en 2024, pero añadió que esto representaba solo una fracción del costo total de la seguridad de Musk.

Las empresas privadas de Musk, incluidas SpaceX y xAI, no revelan cuánto gastan en protección.

Amazon paga 1.6 millones de dólares anuales por la seguridad de Bezos al menos desde 2010. El año pasado, también pagó 1.1 millones de dólares por la del director ejecutivo Andy Jassy, frente a los 986 mil dólares del año anterior.

Bezos frecuentemente es blanco de la ira pública por su patrimonio personal, sus acuerdos fiscales y la forma en que la compañía aborda temas como los derechos de los trabajadores. El grupo de comercio electrónico instaló paneles antibalas de aproximadamente 3.8 cm de grosor en su sede de Seattle a principios de 2019, unos años antes de que Bezos renunciara a su cargo como director ejecutivo.

Sin embargo, no todos los directivos del sector de tecnología aumentaron su seguridad el año pasado. Palo Alto Networks duplicó su gasto en seguridad para su CEO, Nikesh Arora, en 2023, hasta los 3.5 mdd, pero lo redujo a 1.6 mdd en 2024. Los costos de seguridad de Apple para el director ejecutivo, Tim Cook, también se redujeron de un máximo de 2.4 mdd en 2023 a 1.4 mdd el año pasado.

El aumento de las preocupaciones por la seguridad ha afectado a empresas de todos los sectores. Después del asesinato de Thompson, compañías como CVS Pharmacy y Anthem Blue Cross Blue Shield eliminaron de sus sitios web las fotografías y biografías de sus ejecutivos, según un informe de la firma de asesoría para accionistas Glass Lewis.

Las empresas también empezaron a implementar políticas de viaje más estrictas para sus directivos. Por ejemplo, el contratista de defensa Lockheed Martin exigió a su director ejecutivo que utilizara exclusivamente aviones privados corporativos.

JPMorgan gastó 882 mil dólares en la seguridad de Jamie Dimon en 2024, frente a los 866 mil dólares de 2023 y los 761 mil dólares de 2022, de acuerdo con información divulgada.

El grupo de medios Fox informó de un aumento anual en los costos de seguridad del hogar de su CEO, Lachlan Murdoch, desde 2020, citando la fuerte oposición pública a su negocio de la industria de comunicación, especialmente durante los años electorales.

“Antes, veíamos a ejecutivos atacados por alguien con un agravio personal, como un empleado descontento o un antiguo socio de negocios, pero la dirección de la violencia hacia la cúpula directiva de la compañía ha cambiado”, declaró Lianne Kennedy-Boudali, consultora de seguridad ejecutiva en la firma de consultoría de riesgos globales Control Risks.

Además de las amenazas de asesinato, se solicita a las empresas de seguridad que ayuden a protegerse contra intentos de secuestro, allanamientos de morada y acoso. Los ejecutivos también se enfrentan a amenazas cibernéticas, incluyendo el uso de IA para crear Deepfakes de voz y aprobar transferencias de fondos a lugares donde el dinero no se puede recuperar, como los monederos de criptomonedas.

Roderick Jones, fundador de Concentric, dijo que cualquier empresa que combine “un profundo resentimiento público con una amplia base de accionistas minoristas y ejecutivos visibles se enfrenta ahora a un perfil de riesgo de cola (de eventos excepcionales) estructuralmente más alto”.

Los fundadores e inversionistas de criptomonedas se encuentran entre los primeros y más entusiastas en adoptar medidas de seguridad. Coinbase invirtió 6.2 mdd en seguridad personal para su director ejecutivo, Brian Armstrong, el año pasado.

Una reciente serie de intentos de secuestro de directivos de criptomonedas y sus familias aumentó la sensación de riesgo en Europa y EU.

La amenaza se debe en parte a una “continua narrativa negativa en torno a los `tech bros’ y la politización de la tecnología en general”, de acuerdo con Konstantin Richter, fundador de la compañía de criptomonedas Blockdaemon, valorada en 3,300 mdd. “Cada vez que el mercado sube, las cosas se ponen raras”, añadió. “Mantener un perfil bajo es clave”.

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KRC

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¿Aún puede la democracia de gimnasio salvar a EU?

Rana ForooharNueva York / 09.10.2023 00:22:05

Si quieres ver lo que funciona mal en la política estadunidense, puedes volver a los días de gloria del gimnasio de la Cámara de Representantes. Es donde demócratas y republicanos solían encontrar amistad y acuerdos, con sudor.

La política, como el ejercicio, ha evolucionado. A estas alturas, todos hemos visto las historias sobre cómo el ahora ex presidente de la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy, empezaba el día con republicanos y demócratas por igual en un elegante gimnasio a primera hora de la mañana llamado Solidcore. Allí, él y sus compañeros políticos sudaban la gota gorda haciendo planchas, tracciones de barra fija y abdominales. “Es el ejercicio más duro que harás en tu vida”, dijo la (alguna vez) demócrata Kyrsten Sinema.

La idea era que en este tipo de actividades los políticos pudieran trabajar con el otro lado del pasillo, porque no hay pasillos. Ahí es donde mejor se desarrolla la política, por supuesto, en un espacio sin fronteras que no está acordonado a un lado y a otro. Es donde mejor se puede llegar a concesiones. O, si no las concesiones en sí, las condiciones para llegar a eso. Y, si nos remontamos en la historia, aquí es donde se han producido algunos de los acuerdos más sorprendentes: en cualquier lugar menos en los lugares del poder.

A mi esposo, que escribió un libro sobre Alexander Hamilton, le gusta recordarme cómo uno de los grandes acuerdos políticos de todos los tiempos se hizo durante una cena cuando Hamilton y su antagonista, Thomas Jefferson, se sentaron a comer juntos después de un encuentro casual en un pasillo. Cada uno quería algo del otro, que ninguno estaba dispuesto a dar: como secretario del Tesoro, Hamilton necesitaba impulsar su fundamental “Proyecto de Ley de Asunción”, como se le denominó, a través de un Congreso recalcitrante, donde el aliado de Jefferson, James Madison, encabezaba la carga en su contra.

El proyecto de ley con un mal nombre (hoy podría llamarse Proyecto de Ley Salvar a Estados Unidos) proponía que la nación asumiera la onerosa deuda de la Guerra de Independencia en poder de los estados y la convirtiera en un activo para vender a ciudadanos ricos en EU y en el extranjero de la misma manera que en la actualidad vendemos bonos del Tesoro.

Durante la cena en la vivienda de Jefferson en Maiden Lane, se alcanzó un acuerdo. Madison respaldaría el proyecto de ley de asunción; Hamilton daría el visto bueno al traslado a DC. Ambos bandos ganaron perdiendo. Esto se llama hacer concesiones.

Por supuesto, no siempre es así. Las dos grandes concesiones que preservaron la Unión se forjaron en el Congreso.

Ed, ¿qué es lo que impide en la actualidad la posibilidad de hacer mayores concesiones a través de este tipo de experiencias compartidas? A Kevin McCarthy le fue bastante bien cruzar el pasillo en Solidcore, hasta que ya no ocurrió. Y, sin embargo, sé que todavía es cierto que los políticos que parecen estar en desacuerdo en público pueden ser amigables tras bambalinas. ¿Existe todavía una posibilidad para la diplomacia de gimnasios? ¿Steve Scalise o Jim Jordan, los dos republicanos que se postulan para reemplazar a McCarthy, hacen ejercicio?

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Lecturas recomendadas

– La inteligencia artificial está transformando muchas cosas de forma problemática, pero uno de sus efectos positivos puede ser el fin del credencialismo (la excesiva dependencia de las credenciales, o títulos universitarios a la hora de contratar a alguien) innecesario, ya que la inteligencia artificial hace posible que los empleadores se fijen en las habilidades, en lugar de en quién tenía padres que podían pagar una carrera universitaria de cuatro años. Vean este interesante artículo de Axios sobre el tema.

– Me encanta el Papa Francisco, y me interesa cómo está uniendo la crisis de la desigualdad con la crisis climática en formas que reflejan lo que la propia administración Biden ha tratado de hacer. La encíclica del Papa de 2015 sobre el cambio climático fue la mejor llamada a la acción política que se pueda imaginar. Une las preocupaciones de las personas y del planeta de una forma que conecta a los católicos, y en realidad a las personas de todas las religiones, con las cuestiones laborales y ambientales de una forma realmente poderosa, según un artículo de New York Times.

– El perfil de David Streitfeld en el New York Times sobre el líder de la UAW, Shawn Fain, debe ser de lectura obligatoria para todos.

– Y no se pierdan la entrevista de mi colega Gideon Rachman a Brian Deese, antiguo jefe del Consejo Económico Nacional del presidente. Deese influyó mucho en el cambio posneoliberal dentro de la administración, y explica por qué la Bidenomía es un giro tan grande para Estados Unidos.

Edward Luce responde

Gracias, Rana. Por desgracia, no sé lo suficiente sobre la rutina de ejercicios de Scalise o Jordan para responder a tu pregunta, pero sospecho que Scalise, que está recibiendo tratamiento para el cáncer de sangre, estará conservando su energía. Me temo que la aversión del Partido Republicano a las concesiones es más profunda que sus hábitos sociales. Tienes razón al decir que los dos partidos solían mezclarse mucho más. También solían quedarse en Washington los fines de semana. Ahora vuelan de regreso a sus distritos el jueves por la noche.

En cualquier caso, nadie vagamente respetable quiere socializar con Matt Gaetz, el congresista de Florida que presentó la “moción de destitución” que hizo caer a McCarthy. Ted Cruz abrió ese camino en el Senado hace unos años. Vivek Ramaswamy desempeña ese papel en el escenario del debate de las primarias republicanas de hoy. El republicano al viejo estilo es una especie en extinción. Esta semana me imaginé a John Boehner, que fue víctima de fuerzas similares a las de McCarthy, bebiendo una copa de merlot en su porche de Ohio y dando gracias por el día en que se jubiló.

Sus comentarios

Y ahora unas palabras de nuestros lectores. En respuesta a: “Su artículo más reciente de Swamp Notes imagina un mundo de ciudadanos interesados y posiblemente informados que pudo existido en Atenas en la época de Pericles (aunque Platón sin duda no pensaba mucho en la democracia) o tal vez en la recién independizada República Americana después de la Guerra de Independencia en la que el sufragio estaba sesgado a propósito a favor de una pequeña clase de terratenientes y de la alta burguesía comercial (la élite jeffersoniana / hamiltoniana). El electorado de la actualidad tiene, como tristemente admites, un trastorno de déficit de atención que no es de extrañar en una sociedad condicionada a las pausas publicitarias cada cinco o seis minutos y que se comunica en gran medida en primarios pedacitos de sonido parecidos a un gruñido. Sobrevivir, y mucho menos soportar, 90 minutos de videos políticos, una tarea titánica incluso para el más dispuesto, es algo que simplemente no va a suceder”. – Jack Bruch

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El “fast fashion”, comienza a preocupar a la Unión Europea para ser sustentables

Alice Hancock y Lauren IndvikCiudad de México / 07.09.2023 13:42:00

Cuando la periodista Anne-Marie Schiro reseñó la llegada de Zara International al Upper East Side de Manhattan en 1989, utilizó la expresión fast fashion (moda rápida) para describir su enfoque. La nueva tienda ofrecía estilos frescos que solo 15 días antes habían sido creados en la sede de la compañía en España. 

Zara, escribió Schiro, hablaba un lenguaje que entendían los jóvenes con un presupuesto ajustado “que, sin embargo, cambian de ropa tan seguido como de color de lápiz de labios”. Sus palabras fueron una poderosa profecía de una nueva era en la moda. En 2012, Inditex, la matriz de Zara, producía 840 millones de prendas al año.

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En la actualidad, a estos gigantes de la moda rápida de primera generación –un grupo totalmente europeo, que incluye a la sueca H&M y al minorista de descuento Primark de Dublín– se les unieron marcas más asequibles y agresivas, ultra fast (ultrarrápidas) y con destreza en las redes sociales, como el minorista británico Boohoo y el gigante chino Shein. En conjunto, sobre alimentaron la velocidad a la que se fabrica, se consume y se desecha la ropa.

Sin embargo, este exceso de prendas baratas y efímeras ha tenido un enorme costo ambiental y social. La Comisión Europea calcula que el europeo promedio tira a la basura 12 kilogramos de ropa al año, y el consumo de productos textiles representa “el cuarto mayor impacto negativo sobre el medio ambiente”.

12 kg de ropa

En promedio tira a la basura un europeo al año

Ahora, la cuna de la moda rápida empieza a tomar medidas para terminar con eso. Ante la creciente presión sobre la Unión Europea (UE) para que cumpla su objetivo climático de cero emisiones netas para 2050, Bruselas estableció una visión amplia para reformar el sector.

Para 2030, quiere que los productos textiles importados al mercado de la UE sean “duraderos y reciclables, que en gran medida sean fabricados con fibras recicladas, libres de sustancias peligrosas y producidos respetando los derechos sociales y el medio ambiente”. Es parte de lo que la UE describe como una “economía circular”, en la que el bloque consume y desecha menos en general.

La UE espera que su legislación aliente a los responsables de la formulación de políticas de todo el mundo a adoptar medidas similares y obligar a las marcas a replantear sus prácticas comerciales con beneficios, para todos los mercados donde venden su ropa.

La industria nunca fue parte de la historia y creo que eso es lo que cambia las reglas del juego. Eso… inevitablemente los llevará a pensar de una manera más responsable”, dijo el mes pasado Virginijus Sinkevičius, comisionado de Medio Ambiente de la UE.

Sin embargo, lograr esto implica cambios en la legislación existente, campañas de concientización y una nueva propuesta para exigir a los productores —ya sean fabricantes, importadores o distribuidores— que paguen por el tratamiento de los residuos textiles.

63 por ciento

Aumentará el consumo de prendas de vestir y calzado entre 2022 y 2030

Pero los defensores de la sustentabilidad dicen que las propuestas, si bien son un paso en la dirección correcta, son demasiado vagas y no están respaldadas por medidas concretas. “Hay grandes pronunciamientos, pero la intención de ‘queremos acabar con la moda rápida’ todavía no se traduce en ley”, dice Maxine Bédat, autora del libro Unraveled: The Life and Death of a Garment.

Estas intenciones tampoco van acompañadas todavía con la infraestructura necesaria. Según los nuevos objetivos de residuos y reciclaje, por ejemplo, los Estados miembros deberán recoger los textiles desechados a partir de 2025. Pero en muchos casos, las instalaciones de reciclaje necesarias no están ampliamente disponibles para tratar tejidos compuestos de múltiples fibras, como el algodón y el poliéster. El elastano, que se añade a muchas prendas para aumentar la elasticidad, puede actuar como contaminante durante el proceso de reciclaje y primero debe extraerse, lo que aumenta el costo.

Parece haber mucho énfasis en la divulgación de información en la ropa y en la circularidad”, añade Bédat, que quiere que se preste mayor atención a la lucha contra las emisiones. “Pero no tenemos las soluciones tecnológicas para este mítico mundo circular”.

La cultura de lo desechable

La industria mundial de la moda desde hace mucho tiempo es un negocio sucio. Pero es el ascenso de los minoristas en línea ultrarrápidos, lo que condujo a un volumen sin precedentes de ropa barata y de mala calidad hecha de poliéster virgen y otros tejidos sintéticos derivados de combustibles fósiles. Estos artículos tienen poco o ningún valor de reventa y terminan incinerados o languideciendo durante cientos de años en rellenos sanitarios, generalmente en países en desarrollo.

La producción textil mundial, de la cual 81 por ciento se utiliza en la industria de la ropa, casi se duplicó entre 2000 y 2015. Se espera que el consumo de prendas de vestir y calzado crezca otro 63% entre 2022 y 2030, hasta 102 millones de toneladas, predice la Agencia Europea de Medio Ambiente.

El exceso de ropa de bajo precio contribuye a una cultura en la que los consumidores la consideran cada vez más desechable. Más de la mitad de toda la moda rápida se desecha en menos de un año, según la Fundación Ellen MacArthur, una organización sin fines de lucro que hace campaña contra el desperdicio y la contaminación. Si el precio promedio de un artículo vendido por Shein es de alrededor de 7.60 dólares, por ejemplo, resulta más conveniente para los consumidores comprar ropa nueva, que reparar ropa existente o comprar ropa de segunda mano.

También se acusa al modelo de moda rápida de contribuir a condiciones laborales de explotación, para mantener los precios bajos que esperan los clientes. La tragedia del Rana Plaza de 2013, en la que un edificio comercial de ocho pisos en Bangladesh se derrumbó y mató a más de mil 100 personas, en su mayoría mujeres y niños, ayudó a exponer las terribles circunstancias que enfrentan muchos trabajadores de la confección.

Los legisladores que presionan por el cambio a menudo citan el incidente, pero el ritmo de esos esfuerzos desde entonces ha sido lento en el mejor de los casos. Bédat, el autor, dice que la UE debería establecer como requisito legal que las marcas paguen salarios dignos en toda su cadena de suministro, para permitir que los trabajadores y sus familias satisfagan sus necesidades básicas.

Sin embargo, hasta ahora, se ha dejado que la industria de la moda se autorregule, a pesar de que grupos de la industria y diseñadores, como Stella McCartney y Orsola de Castro, piden una mayor intervención gubernamental. De todos los estados miembros de la UE, solo Francia, Suecia y, más recientemente, los Países Bajos han implementado planes para responsabilizar financieramente a los productores por los residuos que generan.

Otro problema de confiar en la acción voluntaria, dice Valérie Boiten, responsable principal de políticas de la Fundación Ellen MacArthur, es que las marcas que intentan mejorar se encuentran “en desventaja competitiva”. “A fin de cuentas, hay que pagar una prima por el diseño circular (y otras medidas de sustentabilidad)”, añade.

Esto cambiará cuando la legislación a nivel de la UE entre en vigor en 2030, pero Emily Macintosh, responsable de políticas para textiles en la Oficina Europea de Medio Ambiente (EEB, por sus siglas en inglés), argumenta que el esquema de responsabilidad extendida del productor (EPR) propuesto no debería “permitir a los productores pagar para contaminar por una cuota insignificante”. Y añade: “No podemos simplemente recaudar dinero a través de un sistema EPR para financiar la recolección, la clasificación, el reciclaje y la circularidad… en Europa sin reconocer que una gran cantidad de nuestros productos textiles y de moda se exportan al sur global”.

Por el lado de la industria, el progreso ha sido lento. Marcas como H&M, Zara y Primark pusieron en marcha programas de “recuperar” la ropa en las tiendas, invitando a los clientes a dejar la ropa usada de cualquier marca a cambio de un descuento en una compra futura, lo que ha sido ampliamente condenado por los defensores de la sustentabilidad por fomentar un mayor consumo. Hasta la fecha, 369 empresas textiles, de ropa, calzado y artículos de lujo se comprometieron voluntariamente con objetivos basados en la ciencia, en línea con los esfuerzos para mantener el calentamiento global a 1.5 grados Celsius por encima de los niveles preindustriales. Sin embargo, solo 170 han sido aprobados por la iniciativa Science-Based Targets, una asociación entre el Carbon Disclosure Project, el Pacto Mundial de las Naciones Unidas, el Instituto de Recursos Mundiales (WRI, por sus siglas en inglés) y el Fondo Mundial para la Naturaleza.

El greenwashing, mediante el cual las marcas se promocionan como más respetuosas con el clima y sustentables de lo que realmente son, está muy extendido. Algo que la UE ha tratado de abordar en su Directiva sobre afirmaciones ecológicas, que se publicó en marzo, es la mejor forma de medir las afirmaciones de sustentabilidad de las empresas. El objetivo de la nueva ley es regular cómo las empresas verifican sus declaraciones ambientales. Se van a prohibir las declaraciones que no cumplan con los criterios mínimos establecidos.

La Comisión Europea estima que fundamentar una sola afirmación sobre los materiales utilizados podría costar alrededor de 500 euros, un costo que podría aumentar hasta 54 mil euros si las empresas quisieran demostrar declaraciones sobre su huella ambiental general dependiendo del método utilizado.

Por otra parte, el Instituto de Recursos Mundiales establece directrices para que las compañías midan las emisiones tanto de su propia producción como de la de sus proveedores, pero con menos atención en los residuos o el consumo. Dado que la industria involucra cadenas de suministro multinacionales complejas, el WRI admite que es difícil para las empresas acceder a los datos primarios necesarios, particularmente sobre la producción de materiales primarios como el algodón.

Se han hecho esfuerzos para abordar la falta de información. La Sustainable Apparel Coalition lanzó el Índice Higg en 2012, un conjunto de estándares diseñados para ayudar a las empresas de todo el mundo a rastrear el impacto ambiental y social de sus productos. Abarca cuestiones que van desde residuos y uso de productos químicos hasta derechos humanos y prácticas laborales.

Pero el índice, rebautizado desde entonces como Worldly, es criticado por las ONG por estar demasiado sesgado por los intereses de la industria y no ser lo suficientemente sólido, algo que desde entonces se ha comprometido a abordar. Otras medidas, como la Evaluación del Ciclo de Vida y la Huella Ambiental del Producto, ambas diseñadas para calcular los efectos que un producto tiene en el medio ambiente desde su creación hasta su desecho, también son acusadas de no ser algo suficiente.

“La razón por la que (ese tipo de metodologías) están cayendo es porque tomamos materiales de la naturaleza, de una granja, y los mezclamos con materiales de un origen muy diferente”, como los poliésteres a base de petróleo, dice Dalena White, secretaria de general de la Organización Internacional del Textil de Lana. “Estamos produciendo fibras naturales con una huella (ambiental) mucho mayor porque nunca medimos de dónde viene el petróleo”.

El peso del cambio

En una atmósfera de alta inflación y tensiones en torno al comercio global, muchas empresas temen que el impulso de la UE por la sustentabilidad tenga un precio demasiado alto.

Parte del problema es la gran cantidad de legislación que introdujo la comisión. Euratex, el organismo europeo de la industria textil, estima que actualmente se trabaja en 16 leyes relevantes para los textiles, que abarcan todo tipo de cosas, desde la contratación pública sostenible hasta el uso de productos químicos y las normas sobre el envío de residuos.

Y eso es solo en la UE. En Estados Unidos (EU), grupos comerciales del sector de la moda respaldaron recientemente un proyecto de ley propuesto en California, conocido como SB 253, que exige que las empresas con ingresos de más de mil millones de dólares (mdd) informen anualmente sobre las emisiones de gases de efecto invernadero en toda su cadena de valor.

Una propuesta por separado en Nueva Yorkconocida como Ley de la Moda va a requerir que todos los minoristas de ropa y calzado con ingresos globales de al menos 100 mdd establezcan y alcancen objetivos basados en la ciencia para reducir sus impactos climáticos, o enfrentar multas de hasta 2 por ciento del total de sus ventas anuales.

Algunos en la industria argumentan que las demandas de la UE no son realistas. “Para la que probablemente sea la industria más antigua del mundo, (la transición verde) es un gran desafío porque queremos cambiar todo en un corto espacio de tiempo y la cadena de valor no está preparada para eso”, dice Mauro Scalia, director de negocios sustentables de Euratex.

Scalia argumenta que una mejor manera de promover la sustentabilidad sería exigir que los gobiernos se aseguren de comprar telas sustentables para los trabajadores y servicios públicos, como toallas en los hospitales o uniformes para los bomberos: “Si empiezas a pedir que todos tengan algo de criterio de sustentabilidad, se envía una tremenda señal al mercado”.

Hay otros que creen que cambiar el comportamiento del consumidor es la clave para impulsar a la industria hacia una mayor sustentabilidad.

Una de las formas de lograrlo es mediante las llamadas etiquetas ecológicas. El “Grüner Knopf” o Botón Verde de Alemania, por ejemplo, que se lanzó después del desastre del Rana Plaza, otorga un sello de aprobación a los productos que pueden demostrar que tienen sólidas credenciales ambientales y sociales. Sin embargo, solo un poco más de dos quintas partes de los consumidores alemanes lo conocen. De manera similar, el Nordic Swan (Cisne Nórdico), una iniciativa voluntaria, existe desde 1989.

La UE, que tiene un sistema similar para los electrodomésticos, trabaja en una versión revisada para los textiles. Bruselas también planea establecer un “pasaporte digital de producto” que proporcionará a los consumidores información sobre cómo se puede reciclar o reparar un artículo. Pero los funcionarios advierten que la Comisión debe equilibrar la necesidad de evitar declaraciones ecológicas erróneas sin confundir a los consumidores con una gran cantidad de etiquetas.

“El problema es que tenemos demasiadas etiquetas”, dice un funcionario de la UE que trabaja en legislación en materia de consumo, quien también se quejó de que la mitad no cumplían con los criterios.

El aumento de las compras en línea también significa que medidas como éstas tienen menos impacto. En cambio, los consumidores, en particular los jóvenes, son bombardeados con anuncios y contenido aspiracional patrocinado en sitios de redes sociales como Instagram y TikTok. Shein, que tiene 30.1 millones de seguidores en Instagram, y Boohoo, que tiene 12.6 millones, hacen un uso efectivo de los llamados influencers para comercializar su ropa.

Shein dice que su “modelo de producción eficiente, bajo demanda” está bien alineado con los esfuerzos de la UE para reducir el desperdicio, y agrega que se estableció una hoja de ruta que “describe nuestro compromiso de abordar los desafíos sociales y ambientales adoptando prácticas sustentables”. Boohoo no respondió a las solicitudes de comentarios.

Pero los representantes de los consumidores afirman que la responsabilidad de desarrollar una industria más limpia no puede depender únicamente de que la gente cambie su estilo de vida. Monique Goyens, directora general de BEUC, cree que abordar el enorme daño que la industria textil causa al planeta significa alejarse por completo de una economía de crecimiento que requiere que las personas “sigan comprando cosas con dinero que no tienen para cosas que no necesariamente necesitan”.

“La circularidad no significa que no sea capitalista. Se pueden crear nuevas empresas y nueva riqueza (sin agotar) la materia prima”, dice, y añade que existe una “oportunidad de negocio para la gente creativa e innovadora”.

Pero hasta que la industria no se vea obligada a cambiar, la mayor parte de la ropa del mundo se seguirá tirando a la basura. Los activistas están convencidos de que si Europahabla en serio de limpiar el segmento de la moda rápida, debe exigir legalmente a las empresas que establezcan y cumplan objetivos basados en la ciencia. “La metodología ya existe”, dice Bédat. “Si eso es lo que quiere conseguir la UE, así debe ser la ley”.

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Indicadores económicos muestran una desaceleración para este año: Ceesp

RedacciónCiudad de México / 15.01.2024 04:37:05

El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (Ceesp) afirmó que después de la pandemia de covid-19, los principales indicadores económicos de México ya empiezan a mostrar un menor ritmo de avance.

En su reporte semanal apuntó que en algunos se observa un comportamiento a la baja, que está en línea con las expectativas de una menor tasa de crecimiento para 2024.

“Dentro de los más recientes resultados que publicó el Inegi, se observa que, con base en cifras desestacionalizadas, en noviembre pasado la producción industrial registró una disminución mensual de uno por ciento, después de ocho meses consecutivos al alza”, indicó.

Ello significó que, respecto al mismo mes del año pasado, creció 3 por ciento, su menor avance en los últimos siete meses”, indicó.

El principal origen del dinamismo de la producción industrial desde mayo del 2023 ha sido el crecimiento de la actividad de la construcción que, sorpresivamente, comenzó el elevar significativamente su impacto frente al debilitamiento del sector manufacturero, señaló.

El Ceesp afirmó que este comportamiento se asocia principalmente con la evolución de la construcción de obras de ingeniería civil, en donde se integran las obras de infraestructura dentro de las cuales se encuentran los proyectos insignia del gobierno.

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Considera que el repunte reciente de este indicador no coincide necesariamente con el calendario de algunos de estos proyectos, puesto que obras importantes como el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) inició operaciones un año antes en tanto que el Tren Maya inició su construcción en junio del 2020 y se inauguró a fines de 2023, enfatizó.

No obstante, la construcción de obras de ingeniería civil sigue mostrando crecimientos de dos dígitos superiores al 60 por ciento, añadió.

Asimismo, no parece haber una relación directa entre el dinamismo que muestra la construcción y la producción de materiales para ese objetivo, indicó.

Mientras que el indicador de construcción ha mantenido un crecimiento de dos dígitos por siete meses consecutivos, la producción, en especial la de obras de ingeniería civil lo hace de manera ininterrumpida desde febrero de 2023 y con una magnitud mucho mayor, explicó.

El primer indicador creció 19.3 por ciento anual mientras que el segundo lo hizo en 69 por ciento. Esto a pesar de que muestran cierta debilidad, puesto que un mes antes crecieron 27.4 por ciento y 90.6 por ciento respectivamente.

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ByFinancial Times

¿Cómo debe ser la regulación de la IA?

Richard WatersLondres / 06.06.2024 01:10:20

A los reguladores de todo el mundo no les faltan problemas sobre los que preocuparse con el ascenso de la inteligencia artificial (IA).

¿Deben intervenir en algoritmos que puedan sesgar o distorsionar decisiones que afectan a la vida cotidiana de miles de millones de personas? ¿Qué pasa con el riesgo de que los chatbots, como ChatGPT, potencien la producción de desinformación en línea o conduzcan al uso indebido de grandes cantidades de datos personales? ¿Y qué deben hacer ante las advertencias de que las computadoras podrán alcanzar pronto tal nivel de inteligencia que escapen al control de sus creadores, con consecuencias nefastas para la humanidad?

La tecnología avanza con tanta rapidez que ha habido poco acuerdo sobre una agenda regulatoria, aunque en ambos lados del Atlántico la atención se centra cada vez más en los sistemas de IA más potentes y de uso general. Desarrollados por empresas como OpenAI, Google y Anthropic, y conocidos como modelos fundacionales, estos sistemas dan soporte a una amplia gama de aplicaciones de diferentes compañías, lo que les confiere un amplio impacto en toda la sociedad y la economía.

¿Qué problemas de IA se están analizando primero?

La Unión Europea estaba a punto de finalizar una ley de IA, la primera de su clase, que habría controlado, o incluso prohibido, usos de “alto riesgo” de la inteligencia artificial, como la toma de decisiones sobre solicitudes de empleo o préstamos o tratamientos de salud. Entonces estalló la manía de ChatGPT, el enorme interés público en el chatbot de OpenAI disponible de forma gratuita.

Los legisladores rápido ajustaron sus planes, estableciendo nuevas reglas que obligarán a las empresas a revelar en qué datos se han entrenado modelos de base como el utilizado en ChatGPT. Los creadores de los sistemas más potentes, que Bruselas cree que pueden plantear riesgos sistémicos, se enfrentan a requisitos adicionales, como evaluar y mitigar los riesgos en sus modelos e informar de cualquier incidente grave. La ley, que se adoptó en mayo de 2024 y empieza a entrar en vigor un año después, también creó una nueva y poderosa Oficina de IA encargada de establecer los estándares que deben cumplir los sistemas avanzados.

Sin embargo, Patrick Van Eecke, copresidente de la práctica global de privacidad, datos y cibernética del bufete de abogados Cooley, cree que Bruselas se movió demasiado pronto para tratar de regular una tecnología que todavía es “un blanco móvil”, lo que refleja un sesgo cultural hacia la reacción instintiva: regulación. “Nos gusta regular la realidad incluso antes de que se convierta en realidad”, dice, en consonancia con una opinión muy extendida en el mundo de la IA.

Muchos ejecutivos del sector de tecnología de Estados Unidos tienen una explicación diferente. Consideran la prisa de Bruselas por regular los sistemas de IA más poderosos como una medida proteccionista deliberada por parte de la Unión Europea, imponiendo limitaciones a un grupo de compañías principalmente estadunidenses que dominan la industria.

¿Se convertirán las regulaciones de la UE en IA en un modelo para el resto del mundo?

Eso es lo que sucedió con la legislación de protección de datos del bloque, y es un desarrollo potencial que preocupa a las compañías estadunidenses de tecnología. Los partidarios de la Ley de la Unión Europea dicen que se aplicará de manera flexible para reflejar los cambios en los estándares y los avances tecnológicos. Pero los críticos advierten que la experiencia muestra que Bruselas adopta un enfoque más dogmático y que las reglas incorporadas ahora pueden limitar la evolución de la tecnología.

Algunas compañías europeas están de acuerdo. En una carta dirigida a la Comisión Europea en 2023, 150 grandes empresas europeas advirtieron que la ley puede obstaculizar la economía del bloque al impedir que las compañías utilicen libremente importante tecnología de IA.

¿No están las empresas de IA pidiendo regulación?

La industria de la IA aprendió de la reacción negativa contra las redes sociales que no vale la pena eludir la regulación de tecnologías que pueden tener un impacto social y político significativo.

Pero eso no significa que les guste lo que planea la Unión Europea. Sam Altman, director de OpenAI y voluble partidario de la regulación de la inteligencia artificial, dijo a Financial Times que su empresa puede tener que retirarse de la Unión Europea por completo si las normas finales sobre la IA son demasiado estrictas. El furor que provocaron sus palabras lo llevó rápido a dar marcha atrás, pero, tras bambalinas, las preocupaciones de EU no han disminuido.

La disposición de las grandes empresas de tecnología a hacer un llamado para una regulación también provocó sospechas de que la ven como una forma de afianzar su control en el mercado de la inteligencia artificial. El aumento de los costos y la burocracia pueden dificultar la entrada de nuevos competidores.

¿Cuál es la alternativa al enfoque de la UE?

Antes de tomar una decisión sobre nuevas leyes, muchos países están analizando detenidamente cómo se aplican sus regulaciones vigentes a las aplicaciones basadas en inteligencia artificial.

En EU, por ejemplo, la Comisión Federal de Comercio abrió una investigación sobre ChatGPT, utilizando sus competencias. Una de sus preocupaciones es que la firma esté absorbiendo datos personales y que en ocasiones los utilice para regurgitar información falsa y perjudicial sobre la gente común. Los legisladores estadunidenses también se embarcaron en una amplia revisión de la IA que intenta equilibrar los beneficios de la tecnología con sus posibles perjuicios.

El líder de la mayoría del Senado de EU, Chuck Schumer, convocó una serie de sesiones informativas y foros de expertos para los comités más importantes del Senado, para ayudarles a decidir qué aspectos de la inteligencia artificial necesitan regulación.

Holly Fechner, copresidenta del grupo de industria tecnológica del bufete de abogados Covington & Burling, dijo: “El bipartidismo significativo en el Congreso sobre la competencia de EU con China” hace que el enfoque de Schumer sea “un mensaje ganador, y es una señal de que Estados Unidos se mueve en una dirección diferente a la de Europa”.

Sin embargo, al igual que Bruselas, Washington también empezó a imponer requisitos a los modelos más poderosos. En una orden ejecutiva adoptada a finales de 2023, la Casa Blanca de Biden exigió a las empresas que crean sistemas potentes de doble uso —es decir, aquellos que también tienen un posible uso militar— que revelen las capacidades de sus sistemas a los funcionarios, al tiempo que promueven formas de establecer estándares y directrices sobre cómo se entrenan, prueban y monitorean ese tipo de modelos. Aunque menos estricta que la nueva ley de la Unión Europea, la orden fue el primer intento integral en EU de abordar la inteligencia artificial.

Si los gobiernos no regulan ahora, ¿la carrera de la IA no se convertirá en una peligrosa catalla campal?

Muchas compañías de tecnología dicen que el desarrollo de la inteligencia artificial debe ser un reflejo de los primeros días de internet: los reguladores se contuvieron entonces, dejaron que floreciera la innovación y solo intervinieron más tarde, cuando fue necesario.

Ya hay señales de que se empiezan a arraigar nuevos estándares y acuerdos industriales sobre buenas prácticas en inteligencia artificial, incluso sin una regulación explícita. En EU, por ejemplo, la industria trabaja con el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología para codificar las mejores formas de diseñar, entrenar e implementar sistemas con esta tecnología. A instancias de la Casa Blanca, un grupo de empresas líderes en IA firmó el año pasado una serie de compromisos voluntarios.

Sin embargo, los críticos advierten que una avalancha de capital en la industria de la inteligencia artificial y el aumento vertiginoso de las valoraciones de las startups de IA han llevado a un desarrollo desenfrenado de la tecnología, independientemente de los riesgos. En una de las señales más claras de las tensiones que crea esto dentro de las compañías de tecnología, Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, fue despedido por la junta directiva de la compañía en 2023 por preocupaciones sobre su liderazgo, antes de que una revuelta entre el personal le permitiera su reincorporación cinco días después. Otros que han advertido sobre los peligros de una carrera precipitada en la IA —como Elon Musk— al parecer también dejaron de lado sus preocupaciones y se unieron a la carrera.

Algunas personas que desarrollan inteligencia artificial dicen que podría destruir a la humanidad. ¿No es ese un motivo para una regulación inmediata?

Nadie en la industria de tecnología cree que los sistemas de inteligencia artificial actuales representen una amenaza existencial para la humanidad, y no hay acuerdo sobre cuándo puede llegar la tecnología a ese punto (si es que alguna vez lo hace). Pero el año pasado, una carta abierta firmada por muchos tecnólogos pedía una moratoria de seis meses sobre el trabajo en los sistemas más avanzados, para dar tiempo a idear nuevos protocolos de seguridad.

Si bien los gobiernos ya comenzaron a considerar esta cuestión, se necesitarán nuevos acuerdos internacionales para tratar de controlar la propagación de la inteligencia artificial peligrosa. Incluso entonces, ese tipo de esfuerzos pueden resultar poco prácticos, dada la amplia disponibilidad de recursos informáticos y conjuntos de datos necesarios para entrenar sistemas de IA.

Por ahora, las mismas empresas que lideran el avance hacia la inteligencia artificial afirman que también están a la vanguardia para tratar de controlarla. OpenAI informó a mediados del año pasado que estaba creando un equipo interno para comenzar a investigar formas de controlar las computadoras superinteligentes, que cree que pueden aparecer en esta década; sin embargo, menos de un año después,la compañía disolvió el equipo y una de las personas que lo había dirigido acusó a la empresa de estar más interesada en construir “productos brillantes” que en crear una cultura real en torno a la seguridad de la inteligencia artificial. _

La Suprema Corte de Justicia de la Nación de México ordenó que se suspendiera la emisión de sentencias de 19 amparos promovidos en contra de la Ley Minera y otras regulaciones en materia de uso de agua y protección al medio ambiente para concesionarios del ramo.

La ministra Lenia Batres solicitó que la Corte asuma su competencia respecto a los juicios promovidos por varias empresas mineras contra las reformas del 8 de mayo del año pasado en materia de protección de la vida, salud, agua y medio ambiente de comunidades cercanas a minas y zonas de explotación.

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Un avión furtivo podría ser el cambio de reducir las emisiones de carbono

Sylvia Pfeifer y Philip GeorgiadisCiudad de México / 05.10.2024 00:00:01

En las décadas que han transcurrido desde la Segunda Guerra Mundial, mientras que casi todos los demás aspectos de la aviación comercial se han transformado, el diseño básico de la aeronave, un tubo con alas, se ha mantenido obstinadamente sin cambios.

Pero, para finales de la década, un avión con una forma radicalmente diferente podría estar surcando los cielos de California.

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La startup estadunidense, JetZero, y sus patrocinadores esperan que el nuevo avión sea el futuro de la aviación comercial y ofrezca una forma de reducir las emisiones de carbono. El llamativo diseño –que toma prestado de la apariencia de “alas integradas” de los bombarderos furtivos– captó el interés de las aerolíneas de ambos lados del Atlántico.

El diseño de JetZero es una de las varias tecnologías que se están desarrollando para tratar de ayudar a las líneas aéreas a alcanzar el objetivo de la industria de cero emisiones netas de carbono para 2050.

El objetivo se basa en la adopción masiva de combustibles de aviación sostenible (SAF, por sus siglas en inglés) nuevos y más limpios. Pero las compañías aeroespaciales también trabajan en baterías eléctricas y aviones propulsados ​​por hidrógeno para intentar reducir las emisiones.

Hay mucho en juego, con una regulación más estricta y la inminente amenaza de impuestos a los vuelos. La aviación en la actualidad es responsable de 2 a 3 por ciento de las emisiones globales de CO2, pero se espera que esa cifra aumente a medida que otras industrias reduzcan sus emisiones más rápidamente.

Esta semana, el grupo de cabildeo de aerolíneas globales la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA, por sus siglas en inglés) estimó que la inversión anual promedio en SAF y otra tecnología que se requeriría para alcanzar el cero neto sería de ciento veintiocho millones de dólares (mdd) al año. Insistió en que esto es “factible”, pero solo con más apoyo gubernamental.

Un avión que vuela únicamente con SAF puede ahorrar hasta 70 por ciento de las emisiones producidas por el combustible convencional. El problema es que la producción actual de SAF es de alrededor de 1.5 millones de toneladas al año, mientras que la IATA estima que un progreso significativo hacia el objetivo de emisiones de 2050 requeriría 24 millones de toneladas para 2030 y 500 millones para 2050.

Tom O’Leary, director ejecutivo y cofundador de JetZero, dijo que la industria de la aviación reconoció la magnitud del desafío. “(La industria) dice que debemos tomar medidas o corremos el riesgo de ser regulados hasta quedar arrinconados”.

Las aerolíneas querían seguir expandiéndose al ritmo actual, pero también lograr emisiones netas cero para 2050 utilizando SAF, agregó. “Esas dos cosas son incompatibles”.

El diseño de alas integradas de JetZero ayudaría a resolver ese problema, dijo. La compañía planea comenzar a volar con un avión de demostración a escala real en 2027.

“(Las aspiraciones de la industria) no son incompatibles si todos los aviones que salgan de la línea de producción en 2050 tienen alas integradas”, dijo O’Leary. “Entonces, definitivamente, hay esperanza”.

Las dos empresas que producen la mayor parte de los aviones comerciales del mundo –Airbus, en Europa, y Boeing, en Estados Unidos(EU)– han experimentado con alas integradas al fuselaje. Airbus presentó un prototipo llamado Maveric hace cuatro años, pero JetZero cree que puede avanzar más rápido que estas dos empresas ​​de la industria.

Fundada en 2021 por un grupo, que incluye a antiguos ejecutivos del sector aeroespacial, JetZero ganó el año pasado un contrato de 235 mdd de la Fuerza Aérea de EU para desarrollar un avión de demostración. Alaska Airlines se encuentra entre sus inversionistas, el capital incluye opciones para futuros pedidos de aviones. A principios de este mes, acordó una asociación con easyJet.

El diseño de JetZero integra las alas y el fuselaje de una manera similar al bombardero B-2 de la Fuerza Aérea de EU. Este diseño, según la empresa, permitirá que su avión utilice 50 por ciento menos de combustible que un diseño convencional comparable, pero con la tecnología de motor existente. También debería producir 50 por ciento menos de emisiones.

Su capacidad prevista de pasajeros –de 200 a 250 pasajeros– abordaría la diferencia de tamaño entre los aviones de fuselaje estrecho (pasillo único), como las familias 737 de Boeing y A320 de Airbus, y los modelos más grandes de fuselaje ancho (pasillo doble) de ambos fabricantes.

Aunque algunos analistas del sector se muestran escépticos sobre el calendario de JetZero, su promesa de un consumo de combustible radicalmente menor para 2030 es tentadora para las aerolíneas. La producción de SAF no ha aumentado tan rápido como se esperaba. La entrega de aviones nuevos y más eficientes por parte de Airbus y Boeing es más lenta de lo previsto.

Este verano, Air New Zealand se convirtió en la primera gran línea aérea en abandonar el objetivo de reducción de emisiones para 2030, y los activistas ambientales temen que la industria ya se haya apartado de la búsqueda del cero neto.

el dice…

Las principales aerolíneas

Buscan nuevos combustibles y diseños radicales para compensar las crecientes emisiones de CO2.

La investigación de la consultora Bain muestra que, a pesar de las medidas de descarbonización actuales, habrá un aumento neto de 3.4 por ciento en las emisiones globales de CO2 de la industria aérea para 2030, en comparación con los niveles de 2019. Se pronostica que el crecimiento de los vuelos compensará el mayor uso de SAF y aviones más eficientes.

Marie Owens Thomsen, directora de sustentabilidad de la IATA, dijo que la industria sin duda no “salió a toda máquina desde la línea de salida” hacia el cero neto. El objetivo de 2050 fue establecido por la IATA en 2021.

Los grandes fabricantes insisten en que están avanzando. Tanto Airbus como Boeing prometieron que sus aviones podrán volar con 100 por ciento de SAF para 2030: los aviones actuales pueden utilizar hasta 50 por ciento de SAF junto con el combustible para aviones convencionales.

Glenn Llewellyn, vicepresidente de tecnología de cero emisiones en Airbus, dijo que los fabricantes de aviones y de motores trabajaron duro para asegurar que la tecnología “nunca fuera un cuello de botella” en la adopción de combustibles bajos en carbono como el SAF.

Señaló que la mezcla máxima actual de SAF rara vez se usa porque se produce muy poco combustible sustentable.

El lanzamiento de una nueva generación de aviones de fuselaje estrecho de Airbus y Boeing, que se espera para mediados de la próxima década, también debería contribuir.

Las nuevas generaciones de aviones normalmente utilizan entre 15 y 25 por ciento menos de combustible que sus predecesores, principalmente gracias a motores más eficientes. Los cambios en los diseños de las alas y los materiales más ligeros también pueden ayudar.

A largo plazo, Airbus espera desarrollar un avión propulsado por hidrógeno para 2035. Invierte “cientos de millones de euros” en el programa, que tiene cuatro conceptos de aeronave diferentes, incluido uno con las alas integradas al fuselaje. También trabaja en dos opciones de propulsión: hidrógeno líquido y pilas de combustible de hidrógeno.

El año pasado, realizaron con éxito pruebas de una pila de combustible de hidrógeno al nivel de la potencia que sus ingenieros creen que va a ser necesaria para un avión comercial. Uno de sus diseños es un avión de 100 asientos, que utilizará seis motores propulsados ​​por pilas de combustible de hidrógeno.

Sin embargo, Llewellyn dijo que una preocupación es si el “ecosistema” de suministro de hidrógeno estará lo suficientemente desarrollado para cumplir con el objetivo de la compañía para 2035.

“La pregunta es… ¿habrá suficiente hidrógeno descarbonizado disponible en el plazo de 2035 para respaldar la comercialización del avión?”.

A corto plazo, la descarbonización se centra en los SAF, y la industria hace cabildeo con los responsables de la formulación de políticas para que apoyen el aumento de la producción.

Robert Thomson, socio de la consultora Roland Berger, dijo que aproximadamente 50 por ciento de las emisiones de CO2 de las aerolíneas se generaron por grandes aviones que vuelan largas distancias.

“En un cronograma de 2050, es probable que el SAF sea la única solución para descarbonizar esta forma de transporte”, dijo.

Las aerolíneas siguen convencidas de que su objetivo de cero emisiones netas es alcanzable, con el apoyo adecuado de los gobiernos, las compañías de combustible y los fabricantes.

Cuando se le preguntó si el sector está en camino de cumplir su objetivo, Owens Thomsen de IATA dijo: “Creo que podemos decir que sí. Pero es de cierta manera una suposición, porque la distancia desde donde estamos hoy es muy grande”.

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CHC

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Trump busca recobrar la grandeza del sector naval

Rana ForooharNueva York / 24.03.2025 01:54:44

El mundo se ve diferente desde el Polo Norte. La mayoría de los mapas trazan el planeta de este a oeste, pero si ves de arriba abajo, de repente llegas a ver la posición relativa de Estados Unidos de forma diferente. Rusia domina la región. Groenlandia parece importante, al igual que Canadá. China, una nación “casi ártica”, está demasiado cerca para sentirse cómodo. EU, en comparación, es pequeño. Alaska, su estado más grande por territorio, es solo una fracción de la imagen.

Esa visión del mundo está en el centro del nuevo objetivo de la administración Trump de “hacer que la construcción naval sea grande de nuevo”, cortesía de una próxima orden ejecutiva (que puede publicarse esta misma semana). Aquí se establece la estrategia industrial más ambiciosa en el sector de la construcción naval desde que los estadunidenses fabricaron 2 mil 710 “buques de la libertad” en un espacio de cuatro años durante la Segunda Guerra Mundial.

Este tema también se va a tratar en las audiencias de la Oficina del Representante Comercial de EU sobre las soluciones propuestas para combatir la delimitación (restricción) de China en los sectores marítimo, logístico y de construcción naval a escala global.

En el siglo XIX, los imperios británico y ruso disputaron la supremacía en Asia central, en una lucha de varias décadas que se conoció como el “Gran Juego”. Las fronteras territoriales trazadas a través de Persia, Afganistán, Tíbet e India en este periodo definieron la geopolítica y la economía del siguiente siglo.

En la actualidad se desarrolla un nuevo Gran Juego, no en Asia central, ni siquiera en zonas conflictivas modernas como Ucrania, Gaza o el Mar de China Meridional, sino en las gélidas aguas del Ártico. El dominio en esta región será crucial para el control estratégico de todo el hemisferio occidental, que es un objetivo de la administración Trump.

El acuerdo de BlackRock para comprar puertos en el Canal de Panamá al multimillonario de Hong Kong, Li Ka-shing, contribuye en parte a ese objetivo. Esto se produce en un momento en que los expertos militares afirman que el riesgo es el más alto en décadas debido al aumento de la piratería, la invasión de Rusia a Ucrania y el Mar Negro, el quiebre de los cables submarinos en el Báltico, los ataques de los rebeldes hutíes en el Mar Rojo y la mayor actividad militar china en el Pacífico.

Pero el Ártico, donde China y Rusia llevaron a cabo ejercicios navales conjuntos el año pasado, es uno de los pocos lugares donde se están abriendo nuevas rutas marítimas (debido al cambio climático). Un elemento clave del nuevo Gran Juego será el desarrollo de la capacidad marítima estadunidense para explotar recursos minerales y rutas comerciales, tender nuevos cables de comunicación de fibra óptica que EU pueda vigilar mejor y crear una mayor presencia de seguridad en la región.

Los rompehielos son una prioridad para Donald Trump, que ideó el plan de construir barcos polares con los finlandeses y los canadienses al final de su primer mandato (un acuerdo firmado por la administración Biden, lo que demuestra que la seguridad marítima y ártica es un inusual punto de acuerdo bipartidista). EU no ha construido uno en más de un cuarto de siglo, pero una fuente de la Casa Blanca me dice que a Trump le gustaría verlo terminado para el final de su segundo mandato.

EU también quiere controlar más su propio transporte marítimo comercial. Cuenta con 185 buques comerciales transoceánicos; China tiene 5 mil 500. En teoría, Pekín puede frenar la economía estadunidense bloqueando el acceso a esa flota naviera y las cadenas de suministro más importantes a través del Mar de China Meridional. Dado que las fuerzas armadas estadunidenses obtienen la mayor parte de sus suministros de las flotas comerciales, incluso en tiempos de guerra, también puede incapacitar cualquier esfuerzo bélico futuro de Estados Unidos.

Un pilar clave de la estrategia de Trump será integrar los aspectos comercial y militar de la construcción naval. “Esta nueva oficina busca reformar las adquisiciones, impulsar la demanda y eliminar las barreras a la competitividad de los constructores navales estadunidenses, brindándoles la confianza para invertir en el futuro a largo plazo de la industria”, dice Ian Bennitt, asistente especial del presidente y director sénior de capacidad marítima e industrial del Consejo de Seguridad Nacional.

Esto es crucial. Se trata, en gran medida, de la estrategia industrial que puso a China a la cabeza en este sector y en tantos otros, y también representa un cambio radical respecto al enfoque de Reagan de desvincular ambas áreas, como parte de una mayor reducción de los subsidios públicos a la industria.

En cambio, muchos miembros de la administración Trump —desde el asesor de seguridad nacional, Mike Waltz, hasta el secretario de Estado, Marco Rubio, pasando por el asesor económico de la Casa Blanca, Peter Navarro, y el representante comercial, Jamieson Greer— impulsan los barcos como si fueran los nuevos chips, parafraseando al ex asesor de seguridad de Biden, Jake Sullivan, que elogió el plan de Trump.

En un borrador filtrado de la orden ejecutiva se muestra que la administración planea usar diversas medidas de incentivos, desde tasas portuarias para buques chinos hasta un Fondo Fiduciario de Seguridad Marítima (que utiliza créditos fiscales, subvenciones y préstamos para la construcción y la capacitación de la fuerza laboral) e imponer sanciones comerciales para impulsar la industria. Esto va a requerir colaboración con aliados como Corea del Sur (Hanwha compró el astillero de Filadelfia), Japón, Finlandia, Canadá y otros.

¿Trump podrá mantener el rumbo? Ya les dijo a los canadienses que no les permitirá usar rompehielos estadunidenses hasta que se conviertan en el estado 51 de la unión, aunque algunas fuentes me informan que el trabajo del ICE Pact con Canadá y Finlandia continúa, sin verse afectado por problemas comerciales.

La capacidad marítima de EU quedó atrofiada a tal grado que las alianzas serán cruciales para reconstruirla. Este Gran Juego no lo puedes jugar solo.

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¿Boeing está perdido en el espacio?

Claire BusheyCiudad de México / 14.09.2024 00:00:01

La historia de Boeing con el programa espacial de la NASA se remonta a las misiones Apolo de la década de 1960, que consolidaron el dominio estadunidense entre las estrellas. Ahora, un panorama competitivo cambiante y un ojo morado por dejar varados a dos astronautas en la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés) plantean una pregunta que alguna vez fue impensable: ¿la compañía debería abandonar el negocio?

Los funcionarios de la NASA anunciaron el mes pasado que los astronautas Barry, Butch, Wilmore y Sunita, Suni, Williams regresarían a la Tierra a bordo de una nave espacial SpaceX el próximo año en lugar del Boeing CST-100 Starliner que los llevó a la estación espacial en junio, con lo que su misión planeada para ocho días se extendió a ocho meses.

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El administrador de la NASA, Bill Nelson, dijo que habló con el nuevo director ejecutivo de Boeing, Kelly Ortberg, y está “100 por ciento” seguro de que la compañía volaría misiones de la NASA nuevamente.

Pero Ortberg ingresó a una empresa en crisis, y su primera prioridad es dar un cambio de rumbo al negocio de aviones comerciales de Boeing. El espacio es “una pequeña distracción en la cartera” de aviones comerciales y militares, dijo Todd Harrison, investigador sénior del American Enterprise Institute. La compañía tal vez no está lista para vender todavía, pero “no está fuera del ámbito de las posibilidades”.

“Esto no es central para el negocio de Boeing”, dijo. “Tienen que preguntarse: ‘¿Cómo beneficia el negocio espacial de Boeing al resto de la compañía?’, y creo que la respuesta a eso es: ‘No mucho’”.

Boeing no quiso hacer comentarios acerca de si consideraría la posibilidad de vender su negocio espacial. En una carta a los empleados el mes pasado, Ortberg dijo que la compañía debe enfocarse en regresar a salvo a la Tierra el Starliner sin tripulación.

“A menudo nos define más la forma cómo nos presentamos en tiempos de cambio o desafío, y este es un momento importante para nosotros”, dijo.

Bajo el radar

Desde hace años Boeing lidia con problemas de alto perfil en su negocio comercial, empezando por un defecto de diseño en el 737 Max que provocó dos accidentes fatales en 2018 y 2019. La pandemia de covid-19 provocó una disrupción en la demanda de aviones de las aerolíneas y, cuando regresaron, la cadena de suministro aeroespacial se había vuelto menos confiable y muchos trabajadores de alto nivel muy cualificados fueron sustituidos por contrataciones con menos experiencia. En enero, un panel de la puerta de un avión se desprendió en pleno vuelo, lo que obligó a Boeing a reexaminar sus procesos de fabricación y calidad bajo la lupa de los reguladores y los legisladores.

Pero Boeing también ha tenido dificultades en su negocio de contratación de defensa y espacial, que registró pérdidas en 2022 y 2023. Las pérdidas se deben en gran medida al 15 por ciento de su negocio de defensa que está vinculado a contratos de precio fijo, en los que la compañía registró catorce mil millones de dólares (mdd) en cargos durante la última década.

Eso incluye mil quinientos mdd en cargos por el Starliner, una cápsula espacial lanzada sobre un cohete construido por United Launch Alliance, una empresa conjunta entre Boeing y Lockheed Martin. Si bien “las implicaciones del regreso de la nave espacial vacía (están por determinarse)”, dijo la analista de Jefferies Sheila Kahyaoglu, el regreso sin tripulación contribuirá al negocio de defensa de Boeing utilizando aproximadamente dos mil mdd en efectivo libre este año y mil cuatrocientos mdd el próximo año.

Hasta ahora, SpaceX ha completado ocho misiones tripuladas a la estación espacial, y Boeing no ha terminado ninguna. Con la estación espacial programada para ser desmantelada en 2030, a Boeing se le termina el tiempo para completar las seis misiones programadas que tiene bajo contrato con la NASA.

El negocio de defensa generó cerca de veinticinco mil mdd en ingresos en 2023. El espacio representó aproximadamente una cuarta parte de las ventas de esa división en 2016, el último año para el que la empresa proporcionó ese nivel de detalle, y probablemente sea una porción menor del total en la actualidad, dijeron Rob Spingarn y Scott Mikus, analistas de Melius Research. En ese momento, representaba alrededor de 7 por ciento de los ingresos generales de la compañía.

El dato…

Veinticinco mil mdd

Generó el negocio de defensa de Boeing en ingresos en 2023

El negocio espacial de Boeing incluye el lanzamiento de satélites, así como Starliner y la empresa conjunta del negocio de lanzamientos. Está perdiendo participación de mercado en satélites frente a SpaceX, dijo Harrison. El negocio de satélites cambió en los últimos cinco años, pasando a satélites en órbita baja, que está a alrededor de 640 kilómetros (km)sobre la Tierra, en lugar de colocar satélites en órbita geoestacionaria, a treinta y cinco mil cuatrocientos cinco km sobre el planeta. Los satélites de órbita baja terrestre funcionan mejor porque reciben una señal de la Tierra más rápido porque están más cerca, y son más baratos de lanzar.

“Es imposible medir la rentabilidad de SpaceX, dado que es una empresa privada respaldada por un multimillonario”, dijo Clayton Swope, subdirector del Proyecto de Seguridad Aeroespacial del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales. Pero otras empresas además de Boeing, incluidas Viasat e Intelsat, también pierden participación de mercado ante la compañía de Elon Musk y su dominio en los satélites de órbita baja terrestre.

El panorama competitivo “fundamentalmente cambió”, dijo Harrison. El analista de AeroDynamics Advisory, Richard Aboulafia, resumió las dificultades de Boeing en el espacio de manera más contundente: “Hay un nuevo gran gorila, y no son ellos”.

Pero si Boeing quisiera vender su negocio espacial, necesitaría encontrar un comprador, y eso podría resultar difícil, dicen los expertos. Lo más probable es que venda partes del negocio, dijo Spingarn. La empresa busca vender su negocio de lanzamiento, que podría generar entre dos mil  y tres mil mdd, dijo Mikus, pero encontrar un comprador para el resto depende de las utilidades. Boeing no quiso hacer comentarios acerca de si vendería la empresa conjunta.

No vas a encontrar un comprador para un montón de contratos que están perdiendo dinero”, dijo Mikus.

Una crisis de reputación

Lo que la NASA teme es que Boeing cancele el programa Starliner, dijo Harrison. La agencia espacial contrató tanto a Boeing como a SpaceX para su programa de tripulación comercial, por lo que ninguna de las dos compañías tendría el monopolio del transporte de astronautas a la estación espacial.

Pero Swope dijo que cree que Boeing dudaría en vender el negocio espacial en medio de la crisis después de una mancha de reputación, a pesar de las presiones financieras.

“Es difícil de capturar en tus resultados trimestrales, pero los sentimientos de prestigio y el legado que existe podrían estar en las mentes de los ejecutivos de Boeing si estuvieran contemplando separar esa unidad de negocios”, dijo.

Incluso si el sentimiento los dejara inmutables, el negocio espacial es una pequeña parte de las finanzas generales de Boeing. Según Spingarn, arreglar el negocio de los aviones comerciales tendrá un impacto mucho mayor en la capacidad de Boeing para generar efectivo disponible, y por eso será el principal foco de atención de los esfuerzos de Ortberg.

“Todos esos son problemas, pero arreglar los aviones comerciales es la tarea principal”, dijo. “Starliner se suma a la lista como otro problema, pero está muy abajo en la lista”.

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ByFinancial Times

Fundador de Spotify se retira del escenario

Anna NicolaouCiudad de México. / 17.10.2025 11:56:00

“No creas una compañía musical si crees que vas a ser inmensamente rico”, declaró Daniel Ek al Financial Times.

Pero, aun así, sucedió. Ek fundó la plataforma de streaming de música Spotify en 2006, cuando tenía 23 años y era un ingeniero de software que trabajaba en una “pequeña oficina improvisada” en Estocolmo. Tardó cinco años en convencer a los ejecutivos de la industria musical estadunidenses de que le permitieran lanzar el producto en Estados Unidos (EU), una decisión que transformó el negocio. Hoy, el cofundador de Spotify tiene una fortuna de 9 mil 600 millones de dólares (mdd), de acuerdo con Bloomberg.

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A principios de mes, Spotify anunció que Ek dejará su cargo como director ejecutivo en enero del próximo año. Lo van a reemplazar dos lugartenientes veteranos, Alex Norström y Gustav Söderström, que trabajan en la compañía desde hace unos 15 años.

Las sucesiones en el sector de medios suelen estar llenas de drama e intrigas en la junta directiva. Pero el traspaso de Spotify fue sorprendente por su previsibilidad. Las figuras de alto rango de la industria de la música, que trabajan estrechamente con la compañía, no se sorprendieron en absoluto.

“Lo presentíamos desde hace tiempo”, dice un alto ejecutivo de una importante compañía discográfica. “Ha estado impulsando a esos tipos cada vez más hacia el frente”.

Por qué se retira del escenario

Al nombrar a sus leales adjuntos, Ek mantendrá su control sobre la compañía que él definió durante dos décadas. “Son como clones de él. No son fundadores, sino el mismo tipo de suecos. Son personas en las que confía y que, en última instancia, podrá controlar”, añade el ejecutivo.

Un antiguo ejecutivo de Spotify señala que “culturalmente”, la compañía “siempre será muy sueca y estará dirigida por suecos”.

Ek, por su parte, dice que no irá muy lejos. En una llamada con analistas, prometió mantener una oficina junto a sus sucesores. Con los empleados, se comprometió a seguir “profundamente involucrado”.

Aun así, el anuncio marca el final de una era en la que Ek revolucionó la industria de la música. Compitiendo con Apple, Amazon y Google, gigantes de tecnología mucho más grandes que Spotify, ganó la batalla por el dominio del mercado del streaming musical.

“Tal vez la razón por la que los venció a todos fue porque se mantuvo fiel a sí mismo”, dice el antiguo ejecutivo de Spotify, quien colaboró ​​estrechamente con Ek.

Autodenominado introvertido, Ek nunca abrazó el glamour de la escena de fiestas del sector de la música, incluso cuando se convirtió en uno de sus titanes. “Lo importante para él era ser una compañía sueca exitosa y una empresa europea, y triunfar”, dice el ejecutivo.

Inevitablemente, Ek se ganó algunos enemigos por el camino. Este año, la cantante islandesa Björk calificó a Spotify como “probablemente lo peor que les ha pasado a los músicos”. Y Taylor Swift, algo que fue muy conocido, retiró su catálogo de la plataforma, lo que llevó a Ek a realizar “muchísimos” viajes a Nashville para convencerla de que volviera.

Ek creció en Rågsved, un suburbio obrero de Estocolmo. Estaba obsesionado con la música y las computadoras. Consiguió su primera guitarra a los cuatro años y su primera computadora a los cinco. 

A los 14, dirigía un negocio de creación de páginas web. Aprendió inglés por su cuenta viendo MTV, con lo que adquirió un acento sueco-estadunidense, y pasaba horas grabando canciones de la radio.

A los 16 años, diseñaba páginas web y ganaba más que sus padres. Rechazaron una solicitud de empleo en Google por no tener un título universitario, así que, en su propia versión de rebeldía adolescente, decidió competir con la empresa. Fundó Advertigo, una compañía de mercadotecnia en línea, que finalmente vendió en 2006. 

Él dice…

“Tal vez la razón por la que

Los venció a todos fue porque se mantuvo fiel a sí mismo”.

Después de convertirse en millonario de la noche a la mañana, Ek compró coches de lujo y llegó a rociar champán en discotecas. Pero esto le dejó una sensación de vacío. Ese mismo año, cofundó Spotify.

Ek tiene dos hijos con su esposa, Sofia Levander, una periodista sueca a la que conoció cuando ella se le acercó en un restaurante para una entrevista. Después, ella le envió un correo electrónico “sobre lo grosero que era y lo engreído que era y cosas así, y eso despertó mi interés”, dijo.

En cierto modo, Ek evoca a Silicon Valley, con sus jeans, tenis y su discurso grandilocuente sobre cambiar el mundo. Pero su perspectiva sigue arraigada en Europa.

En los últimos años, centró su atención en temas que van más allá de la música. Aficionado de toda la vida del Arsenal, intentó sin éxito comprar el club de futbol en 2021. En 2020, lanzó una firma de inversión, Prima Materia, para respaldar a empresas que abordan lo que él llamó “los problemas más difíciles de la sociedad”.

A través de ella, invirtió dinero en Helsing, una compañía alemana de inteligencia artificial para defensa, lo que generó críticas de algunos artistas y usuarios de Spotify. Esta semana, el grupo de electropop nominado al Grammy, Sylvan Esso, anunció que retiraría su música de la plataforma, acusándola de financiar “máquinas de guerra”.

Ek le resta importancia a estas críticas. “Estoy 100 por ciento convencido de que esto es lo correcto para Europa”, declaró al Financial Times en junio.

A diferencia de algunos de sus colegas de Silicon Valley, Ek no asistió a la toma de protesta de Donald Trump. Sin embargo, Spotify donó para la ceremonia y patrocinó un brunch en Washington al que asistieron figuras de la derecha, como el comentarista Ben Shapiro y el podcaster Tim Pool. El director ejecutivo de Meta, Mark Zuckerberg, invitado a su boda en 2016, es un amigo cercano.

Ek seguirá siendo presidente ejecutivo de Spotify, un cargo que, según insiste, será más que meramente protocolario. “En Europa”, recordó a los inversionistas esta semana, “un presidente es alguien muy activo en el negocio”.

Después de 20 años, apuesta a que mantenerse en un segundo plano le permitirá mantener el control.

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JLR