En las últimas generaciones, el precio de salida ha sido uno de los factores más clave en la llamada guerra de consolas. La estrategia de Microsoft y Sony siempre ha girado en torno a ofrecer un hardware lo suficientemente potente para ofrecer un ciclo de vida de seis a ocho años, pero sin llegar a precios prohibitivos que espanten al jugador medio. En la próxima generación de consolas (conocidas provisionalmente como Xbox Next de Microsoft y PlayStation 6 de Sony) no va a ser diferente, pero los últimos rumores apuntan a un cambio radical en la consola de Microsoft.
La especulación se origina en un informe del medio especializado Wccftech, publicado el 1 de septiembre de 2025. En dicho artículo, citando fuentes internas anónimas del sector, se detalla que la APU «Magnus» de AMD elevaría los costes de producción de Xbox Next hasta un punto que podría justificar un precio de venta al público cercano al doble del de su competidora directa, PlayStation 6. A esto hay que sumar el cambio de estrategia de Microsoft, que permitiría instalar stores de terceros en su plataforma, lo que reduciría sensiblemente sus ingresos por ventas de juegos digitales.
Los motivos técnicos tras el encarecimiento de Xbox Next
Como comentábamos, el corazón del debate viene por la APU AMD Magnus que, según las filtraciones, tendría un diseño orientado a ofrecer un rendimiento mucho más cercano a un PC de gama alta que al de una consola convencional. Una APU de este calibre, con tecnología de chiplets y memoria de nueva generación, implicaría necesariamente un coste de fabricación mayor, así que no sería descabellado pensar en cifras de producción que dupliquen el coste de los SoC actuales de PS5 y Xbox Series X|S, algo que inevitablemente terminaría trasladándose al precio de venta de la consola.
A nivel estratégico, Microsoft está apostando por abrir su ecosistema a tiendas externas como Steam o Epic Games Store, algo que sobre el papel ampliaría notablemente el atractivo de la consola (especialmente para quienes buscan una alternativa al PC) pero que tiene un coste evidente, y es que la compañía perdería el margen del 30% que obtiene por cada transacción digital producida en su tienda. Con menos ingresos por software, es normal que piensen en compensarlos vendiendo más caro el hardware.
Este movimiento acercaría la Xbox Next a un concepto híbrido entre consola y PC OEM, y de hecho algunas voces de la industria ya hablan de que Microsoft pretende abandonar el conflicto directo con Sony y centrarse en capturar a un público que busque la potencia de un PC para jugar en el salón. Es sin lugar a dudas una apuesta muy arriesgada porque en este terreno ya tenemos los PC de sobremesa y mini PC gaming, y no está claro que los jugadores estén dispuestos a pagar el doble por una máquina cerrada frente a un PC flexible y actualizable.
Implicaciones para Sony, los jugadores y el futuro de la guerra de consolas
Por su parte, los rumores en torno a la PlayStation 6 apuntan hacia una generación más continuista. Se habla de una GPU basada en RDNA 5, con memoria GDDR7, retro compatibilidad total y un rendimiento que rondaría el de una RTX 4080. Todo ello con un precio que se situaría en 499 dólares (599 euros, ya sabéis cómo va esto), en línea a lo que Sony lleva ofreciendo desde la PS4. La comparación con una Xbox Next que podría rondar los 800 o incluso 900 dólares (900-1.000 euros) resulta inevitable y marca un duro contraste en detrimento de Microsoft.
Para Sony este escenario sería una oportunidad de oro. Si Microsoft decide dirigirse a un público más reducido pero dispuesto a pagar más por la potencia bruta y la flexibilidad que prometen, PlayStation tendría vía libre para seguir conquistando a los jugadores con una consola más asequible, eficiente y con potencia sobrada. En la práctica, esto podría literalmente significar el fin de la guerra de las consolas.
Ahora bien, todo esto nos deja una variable imposible de predecir: la respuesta de los consumidores. Los jugadores están acostumbrados a que las consolas representen un equilibrio entre precio y potencia con un ecosistema cerrado, y que la inversión inicial se amortice con juegos accesibles y servicios como Game Pass o PS Plus. Romper esto y colocar una consola en la franja de los 1.000 euros podría ser visto más como un lujo que como un estándar de la industria.
Preguntas clave sobre la próxima generación de consolas
¿Por qué la próxima Xbox podría ser mucho más cara que la PlayStation 6?
La principal razón sería el uso de una APU de AMD (nombre en clave Magnus) con un costoso diseño de chiplets, similar al de un PC de gama alta. Además, Microsoft planea permitir tiendas de terceros como Steam, lo que reduciría sus ingresos por software y podría compensarlo con un hardware más caro.
¿Cuáles son los precios que se barajan para Xbox Next y PlayStation 6?
Según los rumores, la PlayStation 6 se mantendría en una franja de precios similar a las generaciones anteriores, sobre los 599 euros. En cambio, la Xbox Next podría ascender hasta los 900 o incluso 1.000 euros.
¿Significa esto el fin de la guerra de consolas?
Podría significar un cambio en la competencia directa. Si Microsoft se enfoca en un nicho de mercado dispuesto a pagar más por una experiencia similar a la de un PC, Sony tendría el camino libre para dominar el mercado de consolas tradicional con una propuesta más asequible para el público general.
¿Esta información es oficial?
No, toda la información de este artículo se basa en rumores, filtraciones y especulaciones de la industria. Ni Microsoft ni Sony han anunciado oficialmente detalles sobre sus próximas consolas.





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